Luego de cuatro horas de tensión, la calma retornó Villa Urquiza. Alrededor de las 18, descendió de la antena de 30 metros el recluso que protestó en la cárcel. Darío Vargas, de 28 años, escaló la estructura alrededor de las 14 solicitando que personal de la Fiscalía II se hiciera presente, algo que -según sus familiares- finalmente no sucedió.

El joven, que sería padre de dos hijos, subió a la antena para reclamar su libertad y para denunciar supuestos maltratos en el penal. Vargas afirmó está preso por portación de armas hace un año y cinco meses. Según su madre, Mónica Vargas, su hijo ya cumplió con la condena que le impusieron pero que aún no lo dejan en libertad.

El recluso, que estaba exhausto y con algunas heridas en sus extremidades, decidió descender luego de que las autoridades de la cárcel le aseguraran a su padre, José Gallardo, que no habría represalias contra él por las denuncias realizadas. Fue asistido tras deponer su postura. LA GACETA ©